28 de febrero de 2014

Re cuento 2

Me acerqué a él, y le dije "me gustás". Durante diez segundos acomodó su cara a la situación, parecía que no se lo creía, que eso no podía estar sucediendo. Que estaba tratando de extraer de algún lado de su cabeza la fórmula para reaccionar de manera esperada y correcta. A decir verdad yo también lo vivía como un paso hacia una realidad paralela, y tampoco sabía qué haría después, pero algo me decía que esa era la única forma de que mis pensamientos, mis deseos y mis fantasías cobraran vida. Desde un pequeño paso. Le sonreí, para que se diera cuenta de que estaba todo bien, para darme tiempo a mi de respirar. Disfrutamos los dos de ese momento. Disfrutamos de saber que era mutuo, lo saboreamos mirando a los costados, el aire que nos separaba, nuestros movimientos inexactos y desfasados. No queríamos que nada más pasara antes de sacarle todo el éxtasis a ese momento. No sé cuánto rato pasó. Nos separamos del grupo. No queríamos compartir con nadie nuestro momento de complicidad. Raro, espontáneo, algo que te elige y te empuja al abismo. El deseo nos subía como una marea loca al pensar lo que nos esperaba, al esperar lo que pensábamos. Ni bien llegamos a un lugar donde no nos verían otros, se cayó cualquier velo que nos mantenía separados y nos dedicamos a la tarea de saciar. Las manos pasaban frenéticas de las líneas de la cara a los brazos y los dedos, a los muslos. Nos separábamos confirmando que estábamos llegando a lugares que hubieran requerido otras decisiones, otros espacios, pero seguíamos, ciegos, subiendo la montaña de la efervescencia. La totalidad de nuestros cuerpos se estrujaban y nos empecinábamos en apartarlos tratando de frenar la catarata inconsciente y desubicada. No teníamos una casa donde ir, cuatro paredes dentro de las que estar tranquilos, a salvo, seguros, contenidos, acogidos. No teníamos una historia que nos sostuviera tampoco. Nos sentamos, desgarbados, sobre una pirca vieja. Nuestras rodillas apoyadas, tranquilas. Aplastados contra esa realidad. Que bueno que me dijiste lo que te pasa. A mi también me gustás.