20 de agosto de 2010

Filosofía barata, que cuesta caro y se vende gratis

El dolor nos deja librados a una búsqueda por cielo y tierra de nosotros mismos.
Nos pide volver a componer esa parte que se rompió de nosotros, destejer los puntos que hicimos mal, coser los huecos que hicieron las polillas en el corazón.
¿Por qué la culpa? ¿Por qué el castigo?
¿Es correcto hacer lo que dice el corazón? ¿O es más atinado escuchar atentamente lo que dice? ¿Es a veces correcta una y a veces correcta la otra elección? ¿Es ALGO correcto en este mundo, o todo lo que sucede y hacemos simplemente... es...?

¿Es el desquicie exclusividad de algunos? los artistas, los cientificos... las mujeres? o es algo que todos compartimos ¿O lo deberíamos compartir para que no parezca que hay solo algunos que lo padecen, lo llevan, lo luchan?
¿Quien empaquetó nuestro cerebro y nuestro cuerpo en propagandas de champú? donde está la efervescencia, el cambio, la ebullición; donde está nuestro cuerpo??!! marcado o lastimado por las impresiones que le dejan los abrazos, los mimos, los viajes o las faltas de respeto. Que hacemos con ese atado de huesos y carne; que hacemos con nuestra búsqueda de lo que hay más allá de él. Su significado, su destino, sus mensajes, su deseo, su contradicción. Que hacemos con lo que hay más acá? El me siento, me paro, te miro, tengo hambre, me asusto, ya no tengo hambre... ufa...

Daría un ejemplo personal, pero estoy un poco pudorosa con esto de publicar cosas personales en la gueb; así que dejo estas palabras como para el que quiera seguir con la desquiciada reflexión.
Con mucho cariño
Lauri

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