22 de octubre de 2012
MI caperucita, roja
Erase una vez en un lejano país, vivía una niña, de 20 años, a quien todos llamaban caperucita roja porque tenía una canasta con la que vendía tortas dulces que hacía recordar a un cuento infantil. Vivía con su madre y sus hermanas en una hermosa casita en el bosque. Allí se dedicaban a leer novelas de Jane Eyre, de Louise May Alcott y todas las historia románticas y totalmente ficticias que podría haber en la literatura femenina. Una mañana (o era la tarde-noche... o la madrugada) Caperucita salió con su canasta, no sin antes su madre le dijera: andá recitando alguna poesía caperucita, capáz que te encontrás al príncipe en el bosque y se enamora de tu gran inteligencia. Y caperucita así lo hizo.
Ya se estaba desilusionando, cuando justo media cuadra antes de llegar a la casa de su abuela llegó el lobo. Caperucita recitó más fuerte sus poesías y sonrió con toditos sus dientes y bajó la mirada tímidamente y logró lo que quería, que el lobo se acercara. Conversaron juntos de vanalidades hasta llegar a la casa de la abuelita. Te espero afuera, dijo el lobo, después nos vamos atomar algo por ahí. Bueno, dijo caperucita, convencida de que desde ese día su vida cambiaría para siempre con su amor recién encontrado.
Abuela! No sabés a quien me encontré en el camino! Al príncipe soñado de todo elmundo y de todas las historias y de todo el universo!
¿Ese peludo que está ahí afuera??
¿No es hermoso abuelita? ¿No le da una madurez especial esa barba que crece como el pasto después de la lluvia en toda su cara?
Pero si tiene unos colmillos enormes!!
Son necesarios mi abuelita de mi corazón, para cortar los trocos que serán nuestro nido de amor, y para cazar las presas que alimentarán a anuestros hijitos.
Caperuza tonta! pero si es el lobo! mirá esos ojos con solo mirarlos te das cuenta!
Pero me dijo cosas tan lindas!
Bueno Cape querida, puede que mi vista me esté engañando. Además vos ya sos grande para hacer lo que quieras, y para equivocarte bien feo si querés.
Caperucita no escuchó lo que le dijo la abuela porque ya había dejado la canasta y corrido a darle el brazo al príncipe lobo, quien además de tomar su brazo, le tomó el codo, y en la espesura del bosque, o en medio de la ciudad, dejó a caperucita sin habla, ella que simepre había querido ser una estrella de rock.
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